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“Está demacrado, como nos veíamos nosotros”: La audiencia de Maduro, vista por antiguos presos políticos

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Nicolás Maduro es escoltado a una sala de un tribunal federal de Manhattan.Elizabeth Williams (AP)

“Por lo menos está demacrado”. Eso fue lo primero que le pasó por la cabeza a Carola Hernández cuando vio a Nicolás Maduro entrar este jueves a la sala del tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York. Estaba sentada en la tercera fila de asientos reservados para el público que entró a escuchar la segunda audiencia del exgobernante venezolano y su esposa, Cilia Flores, desde su detención en Caracas. “Está demacrado, como nos veíamos nosotros cuando estábamos presos allá, pero se ve todavía en demasiado buen estado para todo lo que han sufrido los que están todavía en Venezuela”, dice Hernández. Cuenta que estuvo presa por un año y que fue torturada por seis días antes de que la llevaran a la cárcel militar de Ramo Verde, en las afueras de Caracas, acusada de traición a la patria y rebelión militar.

Por El País

Hernández vive en el exilio desde hace cinco años y el 3 de enero vio los bombardeos y la operación militar estadounidense que acabó en la detención de Maduro y Flores a través de una transmisión en vivo de TikTok. Este jueves, ha pedido el día libre en el trabajo y ha hecho fila desde la madrugada en la acera del tribunal federal para representar a los cientos de venezolanos que siguen bajo prisión por razones políticas, aun después de que Maduro fuera desalojado del poder.

Nicolás Maduro y Cilia Flores entraron a la sala cerca del mediodía, vestidos con el uniforme color caqui que llevan los presos federales y las camisetas naranjas que suelen llevar los reclusos de más alto perfil. Menos elocuente que en sus primeros contactos con las cámaras y los alguaciles, Maduro saludó con un “Good morning, ¿cómo estás?” a su abogado, Barry Pollack, antes de sentarse y calzarse los cascos para escuchar la traducción al español de la sesión.

Salvo los corresponsales y un mexicano curioso que asiste a tantos juicios de alto perfil como puede, la mayoría del público que había logrado entrar a la sala era venezolana. Como Hernández, al menos media docena de ellos han sufrido cárcel, tortura o algún tipo de persecución por oponerse al chavismo.

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