Si hoy me da miedo que me pare un policía, ahora imagínate que me pare y que mi licencia diga ‘no ciudadano’”. La voz se quiebra un poco durante la conversación con este inmigrante con un caso de asilo político en curso que vive en el sur de Florida y que, por seguridad, pidió no revelar su nombre. Tiene que renovar su identificación (ID) el próximo año y, lo que antes era un trámite rutinario, ahora le genera ansiedad. “Yo creo que eso es discriminatorio, porque tengo un proceso en curso, pero no sé si eso se respete”, dice.
Por CNN
Su caso no es el único. A partir del 1 de enero de 2027, las licencias de conducir en Florida incluirán el estatus migratorio del portador, una medida impulsada por el gobernador Ron DeSantis bajo la ley HB 991. La normativa establece que las identificaciones deberán indicar si la persona es ciudadana estadounidense o no, con las letras visibles “NC” (no ciudadano).
En una oficina de licencias de conducir en Miami, una mujer venezolana, residente de Florida desde hace 5 años, también bajo anonimato, comparte un temor similar. “¿Qué pasaría si un agente de policía me detiene y ve que no soy ciudadana? Eso podría cambiar la forma en que me tratan. Y aunque estoy legal en el país, ¿qué pasa si no reacciono de la manera adecuada por el susto? Es algo preocupante”, explica.
Para muchos, el problema no es solo la existencia del dato, sino su visibilidad. La posibilidad de que una simple inspección de rutina revele el estatus migratorio genera inquietudes sobre discriminación, perfilamiento y trato desigual. Incluso quienes tienen estatus legal temen que esa etiqueta los exponga.
El temor a ser marcados
Organizaciones como la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) y grupos como UnidosUS han demandado la ley, argumentando que podría generar que haya discriminación incluso contra ciudadanos estadounidenses. Señalan que personas mayores, votantes de bajos ingresos, mujeres que han cambiado su apellido o inmigrantes naturalizados podrían enfrentar mayores dificultades para cumplir con los nuevos requisitos.
Pero, más allá de los argumentos legales, el impacto emocional ya es evidente. La idea de portar una identificación con la etiqueta de “no ciudadano” despierta un sentimiento común entre quienes temen ser juzgados o tratados de manera distinta.
“Uno siente que lo están marcando”, dice el solicitante de asilo. “Como si eso definiera quién eres ante cualquier autoridad”.
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