22.7 C
Miami
jueves, marzo 12, 2026
InicioUSAABC: La vida de Maduro entre rejas en Nueva York, "¡Yo soy...

ABC: La vida de Maduro entre rejas en Nueva York, "¡Yo soy el presidente!"

Relacionados

Cortesía

En Nueva York, en uno de los inviernos más duros que se recuerdan en la costa este de Estados Unidos, la caída de Nicolás Maduro ya no se mide solo en términos de poder, discursos o control territorial. Se mide en unos pocos metros cuadrados. En una puerta metálica. En una litera fija al muro. En el ruido seco de los cerrojos. Y, según fuentes conocedoras de su situación, en una voz que rompe la noche desde una celda cerrada: «¡Yo soy el presidente de Venezuela! ¡Díganle a mi país que he sido secuestrado, que aquí se nos maltrata!».

Por David Alandete y Javier Ansorena / abc.es

La escena no figura en los autos judiciales. No está transcrita en ninguna vista. Pero es el relato que circula en el interior del Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, el MDC, la prisión federal donde Maduro permanece recluido desde el 3 de enero, día de su captura y traslado a Nueva York. Allí, en uno de los complejos penitenciarios más duros del sistema metropolitano, comienza la vida carcelaria de quien durante más de una década monopolizó el poder en Venezuela.

El MDC impone desde fuera. Es un cubo de hormigón brutalista, levantado en una zona industrial de Brooklyn, junto a la bahía. No hay ornamentos ni gesto arquitectónico que suavice su función. La primera impresión es de masa y clausura. Lo peor, sin embargo, según quienes han pasado por allí, no es la fachada. Es el interior.

«Es el infierno en la tierra», resume Sam Mangel, consultor penitenciario que trabajó durante años con internos en centros federales. Conoce el MDC por el relato de clientes y por experiencia propia en otras prisiones similares. «Está en unas condiciones de abandono total, con falta de financiación, sin suficiente personal. Es un lugar en el que a nadie le gustaría pasar un minuto».

El centro alberga a imputados en espera de juicio o de sentencia definitiva. Por sus módulos han pasado nombres conocidos: el rapero Sean ‘Diddy’ CombsGhislaine Maxwell, la pareja del magnate pederasta Jeffrey Epstein condenada por tráfico sexual; el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández; o Hugo ‘el Pollo’ Carvajal, antiguo jefe de la Inteligencia chavista. También han estado allí figuras del narcotráfico internacional como Ismael ‘el Mayo’ Zambada. El MDC combina perfiles de alto impacto mediático con reclusos anónimos acusados de delitos federales graves.

Un portavoz de la Oficina Federal de Prisiones (BOP) declinó ofrecer detalles sobre la situación concreta de Maduro. «Por razones de seguridad y privacidad, el BOP no desvela las condiciones de confinamiento de ninguna persona bajo su custodia», señaló.

Según fuentes conocedoras de su situación, Maduro ha sido ubicado en la Unidad de Alojamiento Especial, la SHU por sus siglas en inglés. Es la unidad de confinamiento en solitario. Oficialmente cumple varias funciones: aislamiento disciplinario, prevención de suicidios y protección de internos de alto perfil o en riesgo. En la práctica, implica encierro casi permanente bajo un régimen de aislamiento.

La celda es un espacio reducido, de unos tres metros de largo por dos de ancho, con una cama metálica, un retrete, un lavabo y una ventana estrecha por la que apenas entra luz natural. Los internos en la SHU pueden salir tres veces por semana durante una hora, siempre con grilletes en pies y manos y escoltados por dos guardias. En ese tiempo pueden ducharse, usar el teléfono –hasta un máximo mensual–, acceder al correo electrónico supervisado o salir a un pequeño patio enrejado al aire libre.

Muchos internos célebres pasan primero por la SHU bajo protocolos de prevención de suicidio, entre 72 horas y una semana. En el caso de Maduro, las fuentes apuntan que el aislamiento responde a razones de seguridad prolongadas. Es, probablemente, el recluso de más alto perfil en la historia del centro. Las autoridades no pueden permitirse un incidente. El relato de sus gritos nocturnos fue transmitido a ABC por los abogados de uno de los presos que se encuentra en un módulo cercano, también venezolano.

En el expediente judicial no aparece la palabra aislamiento. Lo que sí consta es el punto de partida legal de su encierro. El 5 de enero compareció ante el juez Alvin Hellerstein, en Manhattan. Allí se identificó como «presidente de la República de Venezuela», afirmó que estaba «secuestrado» y sostuvo que había sido capturado en su casa de Caracas. El juez le respondió que habría «un momento y un lugar» para discutir la legalidad de su captura, pero no ese día. Se le notificaron sus derechos. Dijo que no los conocía hasta ese momento. Se declaró inocente. Y quedó en prisión preventiva.

Desde entonces, el proceso avanza en dos planos. El visible es el judicial: acusaciones de narcoterrorismo, conspiración para introducir cocaína en Estados Unidos, uso y posesión de ametralladoras y artefactos destructivos. La defensa ha anunciado una litigación «voluminosa y complicada» y ha situado como eje central la impugnación de su captura, que califica de «abducción militar».

El otro plano es el carcelario. Según esas fuentes, Maduro pasa las noches enteras gritando en español desde su celda. Repite que ha sido secuestrado. Pide que transmitan mensajes a su familia y a otros venezolanos presos. En esa escena hay una inversión radical de su figura pública. El hombre de las emisiones televisivas obligatorias, de los balcones del Palacio de Miraflores, de los actos multitudinarios, reducido a una voz que golpea una puerta metálica en Brooklyn. El mismo que hasta hace poco bailaba en televisión y se mostraba desafiante ante Washington.

Para leer la nota completa pulse Aquí 

Source link

Subscribirse a nuestro Boletín

- Obtenga acceso completo a nuestro contenido premium

- No te pierdas nunca una historia con notificaciones activas

Populares