Entre 700 y 800 ‘palmeros’ bajaron este sábado del principal cerro de Caracas, llamado Waraira Repano y conocido como Ávila, cargando en sus hombros cientos de palmas amarradas para su entrega en iglesias durante el Domingo de Ramos de la Semana Santa, siguiendo una tradición iniciada en el siglo XVIII.
Los ‘palmeros’ que participaron en la actividad -niños, hombres y adultos mayores- hicieron una procesión desde Sabas Nieves, la principal entrada del cerro hasta llegar a la Iglesia San José de Chacao.
«Es una tradición que no solamente le habla al municipio Chacao, puede venir gente de toda Caracas, incluso de toda Venezuela. Una tradición de más de 250 años que ha sido para nosotros muy importante», dijo a EFE el alcalde de Chacao, Gustavo Duque, quien afirmó estar orgulloso de la tradición, en la que también participó cargando palmas junto a su hijo.
Según indicó, más de 300 niños son ‘palmeritos’ y se están formando para tomar el relevo de esta tradición centenaria, para la cual fueron desplegados casi 500 funcionarios en todo el municipio.
Los ‘palmeros’ se dividen en distintos grupos, entre los que exploran el área y podan las palmas para asegurar que las plantas mantengan su crecimiento, el día de la bajada se dividen las palmas de acuerdo con la jerarquía y capacidad de cargar peso entre adultos y niños, indicó a EFE Jonás Serrano, quien por décadas ha formado parte de esta tradición.
Señaló que los ‘palmeros’ se empezaron a reunir desde el 15 de enero para programar sus actividades y aportar dinero para «hacer los mercados» de comida para quienes suben al cerro por días y recolectan la palma.
Michell Dávila, de 51 años, cumplió su año 29 como ‘palmero’ y dijo a EFE que se unió al grupo inspirado en «la fe» de los mayores que le enseñaron esta tradición, en la que ahora contribuye enseñando a los niños que se suman a los grupos.
«El grupo de exploradores-investigadores, que es donde estoy yo, somos los que entrenamos a los palmeritos pequeños, trabajamos la parte botánica con los organismos que trabajan la parte ambiental aquí en Venezuela», añadió.
Las palmas recolectadas reciben la bendición católica y son posteriormente distribuidas entre las comunidades para ser entregadas durante la misa de Domingo de Ramos, en el inicio de la Semana Santa.
La tradición, seleccionada en 2019 en el registro de buenas prácticas de salvaguardia de la Unesco, data de la época colonial del país, cuando hubo una epidemia de fiebre amarilla traída por esclavos africanos que mató a la mitad de la población.
Los campesinos y braceros, tras acabar la peste, acudieron al monte a buscar palmas para ofrecérselas a Dios todos los años en señal de agradecimiento y coincidiendo con el comienzo de la Semana Mayor.
EFE







