Crisis venezolana será abordada en la 55ª Conferencia de Seguridad de Múnich

Reportaje de la DW

Para sorpresa de muchos, la crisis venezolana será objeto de discusión en la 55ª Conferencia de Seguridad de Múnich. Con Pence, Lavrov y Mogherini entre los asistentes, ¿qué pueden esperar los venezolanos de ese debate?

Treinta y cinco jefes de Estado y de Gobierno, ochenta ministros y seiscientos representantes de alto rango de la política, el empresariado y la sociedad civil internacionales asistirán del 15 al 17 de febrero a la 55ª Conferencia de Seguridad de Múnich (CSM), descrita usualmente como el foro más importante en el ámbito de la política exterior, la seguridad y la defensa. El presidente de la comisión organizadora, Wolfgang Ischinger, ha subrayado que la edición 2019 del evento es la más ambiciosa de todas, tanto por la cantidad y la jerarquía de los visitantes como por la diversidad de los tópicos en la agenda.

Aparte de auscultar a la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y a la Unión Europea (UE), como parte del chequeo de salud rutinario de esas alianzas, se les tomará el pulso a todas las zonas de conflicto donde los intereses de Occidente chocan con los de Rusia y China: Siria, Ucrania y, para sorpresa de muchos, Venezuela. “Doy por sentado que en los abundantes debates se discutirá suficientemente sobre cómo actuar frente al drama venezolano. No faltará quien aborde el tema; Estados Unidos, por ejemplo”, le comentó Ischinger a la agencia de noticias EFE el lunes pasado (11.2.2019).

“Me asombraría que la delegación rusa no dijera nada al respecto”, acotó Ischinger. Washington envió a Múnich al vicepresidente, Mike Pence; Moscú, al ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov; y Bruselas, a su diplomática más prominente, Federica Mogherini. ¿Puede la CSM ser la partera de propuestas concretas para solucionar la crisis humanitaria, política e institucional de Venezuela? “A decir verdad, dudo que la conferencia pueda arrojar conclusiones útiles para los venezolanos”, admite Phil Gunson, analista del International Crisis Group especializado en la región de los Andes, en entrevista con DW.

¿Qué trascendencia tiene la CSM?

Sin autodefinirse como un think tank, el International Crisis Group se dedica a la investigación con miras a prevenir, mitigar y resolver conflictos violentos en todos los continentes. “Los estadounidenses, los rusos y los chinos ya hablaron sobre la cuestión venezolana en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y no llegaron a acuerdo alguno”, agrega Gunson. Al ser consultada por DW, Viviana García, del Instituto Alemán de Estudios Globales y Regionales (GIGA), se muestra menos escéptica; la politóloga cree posible que el talante moderado de la UE ablande las posiciones más radicales en la cita de Múnich.

Aunque los socios del bloque comunitario aún no asumen una postura común de cara a lo que ocurre en Venezuela, está claro que Mogherini no comparte ni el dogma ruso de laissez-faire –que le permitiría al hombre fuerte de Caracas, Nicolás Maduro, seguir gobernando sin un mandato legítimo– ni el coqueteo de la Casa Blanca con una intervención castrense para reinstaurar el Estado de derecho en la nación caribeña. “El hecho de que a la CSM se le atribuya un énfasis militarista no implica que sus participantes vayan a plantear respuestas marciales para la problemática venezolana”, aclara García.

“Eso iría en contra del enfoque que la UE promueve para este asunto”, resalta la investigadora del GIGA, arguyendo que la inclusión de la crisis venezolana en el temario de la CSM se debe al creciente involucramiento de las democracias occidentales en su resolución. “Empezando por Colombia, sobre todo desde el comienzo del Gobierno de Iván Duque (7.8.2018), la comunidad internacional se ha visto obligada a observar con lupa lo que acontece en Venezuela y a reconocer que es necesario el apoyo externo para que ese país salga del atolladero en el cual se encuentra”, sostiene García.

Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores de Rusia, también estará presente en el foro de Múnich.

Las dos CSM: la pública y la privada

El Reporte de Seguridad de Múnich 2019 –el dossier que recibirán los visitantes de la CSM como información previa a los debates– incluye el ranking de los diez conflictos que nadie podrá ignorar en el transcurso de este año, según el International Crisis Group. Su analista Phil Gunson explica por qué Venezuela no podía faltar en esa lista: “Su conflicto interno, que ya es violento, puede agravarse. Existe el peligro de que la violencia escape del control de las partes en discordia y de que las pugnas dejen de ser meramente políticas para convertirse en enfrentamientos armados”, esgrime desde Caracas.

“Ojalá que Mike Pence y Serguéi Lavrov dialoguen seriamente en Múnich porque, en lo que concierne a Estados Unidos, no es realista aspirar a que Rusia y China salgan de Venezuela y de Latinoamérica. Los rusos y los chinos están presentes en países gobernados por partidos de diferentes signos políticos porque esos países así lo quieren. Washington debe aplicar una política latinoamericana más inteligente, más flexible. Lo mismo aplica para Moscú y Beijing; ellos deben decidir si realmente quieren seguir estando asociados con un Gobierno tan impopular e incompetente como el de Maduro”, señala Gunson.

“La CSM propicia la coordinación entre aliados y crea espacios protegidos para que concurrentes puedan comunicarse. Si bien el foro de Múnich no es el ágora desde donde se anuncian las grandes decisiones o donde se sellan los pactos más trascendentales, él sirve para poner mociones relevantes en marcha, sobre todo gracias a los intercambios que tienen lugar tras bastidores Aún si el contenido de las conversaciones sobre Venezuela no se hace público, lo más probable es que el asunto sea tratado a puerta cerrada”, apunta Julian Junk, director del despacho berlinés de la Fundación para la Investigación de la Paz y los Conflictos, de Hesse (HSFK).

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