La historia de Cómo un Presidente, llamado Juan Guaidó, llegó a su tierra bajo amenazas

Venezuela es noticia, por diversas razones, muchas de ellas negativas. Sin embargo, desde que inició 2019, la voluntad de los Parlamentarios de la legítima Asamblea Nacional, ante la determinación de un pueblo obstinado y dañada en su hambre y su salud, ha dado como resultado que situaciones que deberían ser normales y protocolares se conviertan en una suerte de gesta histórica.

Es así como un hombre de 35 años, llamado Juan Guaidó, ha hecho de lo impensable, posible.

Un Régimen que a través del miedo sembró en la colectividad la falsa idea de que no importa “el deber ser” y que “la ley es de ellos”, se ha visto disminuido, resquebrajado y expuesto en sus propias mentiras.

A continuación una cronología de Cómo un Presidente llamado Juan Guaidó hizo frente a las amenazas y llegó a su país luego de una gira internacional para lograr “el cese de la usurpación, el gobierno de transición y unas elecciones libres”.

Domingo 03 marzo, 8pm, Juan Guaidó convoca a los ciudadanos a movilizarse y confirma que intentará entrar a Venezuela; de no lograrlo, advierte que deja varios audios y videos con las acciones a seguir para lograr sacar al régimen del poder.

Lunes 04 de marzo. Desde la madrugada, la ciudadania y los propios políticos no podían dormir atentos a la llegada de Juan Guaidó, por dónde llegaría y si lo dejarían entrar a su propio País. Ante la expectativa, Guaidó deja en su twitter un audio que anticipa su llegada e invita a la gente a salir a las 11am a las calles.

En diferentes puntos de Caracas y las principales ciudades de Venezuela, la convocatoria fue acatada y cientos de personas, entre la alegría y la angustia, esperaban la llegada de quién se ha convertido en un líder de masas.

En tierra, justo en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, de Maiquetia, empezaban a llegar los embajadores de Alemania, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Perú, Ecuador, EEUU, España, Francia, Países Bajos, Portugal y Rumania, para resguardar que Juan Guaidó no fuera capturado por el régimen. Esto daba algunas luces de que sería por el estado Vargas, lugar de nacimiento de Guaidó, el lugar donde arribaría tras una semana de gira internacional.

Mientras tanto en el cielo, el vuelo 222 de la aerolínea Copa, proveniente de Panamá, llevaba a un grupo de misteriosos viajeros que se apoderaron de la primera clase, eran bien resguardados por la tripulación, por lo que levantaban la curiosidad entre otros venezolanos que también iban en ese avión. La duda se despejó, la cortina que los dividía se corrió y aparece Juan Guaidó, acto seguido celulares en mano. El Presidente hizo de sus compañeros de viaje cómplices de una travesía que estaba llegando al clímax.

La parte más difícil de este proceso, se aproximaba, Guaidó caminó por los pasillos del ala internacional del aeropuerto, rumbo a las estaciones de Migración. Un mensaje en su twitter hizo a más de uno soltar un largo contenido de dióxido de carbono. Algunos no podían creer que escogiera este puerto para entrar desafiando las amenazas del Régimen. Selló su pasaporte y le dijeron: “Bienvenido Presidente”.

A las afueras una multitud lo esperaba, se desbordó hasta la seguridad, los periodistas intentaban hacer su trabajo y Guaidó congeló esa escena en una frase que describe su paso por Maiquetia: “Sabemos de los riesgos a los que nos enfrentamos, eso nunca nos ha detenido (…) estamos más fuertes que nunca”. Y finalmente LLEGÓ.

El trayecto se hizo más largo, no por la distancia, no por la cola, sino por las concentraciones espontáneas de los vargüenses que aspiraban mandarle un mensaje de respaldo y confianza a ese hombre de talle delgado y ágil movilidad.

En la plaza Alfredo Sadel, los presentes se reencontrarían con quien ha levantado su capacidad de movilización. Ya las redes sociales se habían encargado de dar la noticia sobre la llegada del Presidente. En la tarima del acto Guaidó hizo varios anuncios, agradecimientos y describió lo que para él es la prueba de que la cadena de mando está rota. “Atención señores de las Fuerzas Armadas, estoy aquí. Es evidente que después de las amenazas alguien no cumplió, muchos no cumplieron”. Finalizado el discurso, se trepó en los andamios que sostenían las cornetas (algo que a Maduro se le dificultaría). Y ese país en reconstrucción quedó en una imagen que saludaba a la multitud.

Aunque pareciera que todo terminaba, la familia era parte de esta travesía. Ante la inquietante incertidumbre de estar lejos de su hija Miranda, Juan y Fabiana con una inmensa sonrisa abrazaron, nuevamente, a su pequeña de apenas 22 de meses.

La ultima aparición de Juan Guaidó en este se da en su abrazo extendido con su madre, quien entre lágrimas le daba la bienvenida a su hijo. El video finaliza en una frase que se ha viralizado en las redes sociales, que demuestra juventud, calle y cercanía, y que dicha por el Presidente pone fin a una nueva jornada histórica, que no desgasta, que recarga.

“Qué pasó menor?” dijo Guaidó.

De cómo un Presidente llamado Juan Guaidó restablece la democracia… esa crónica la seguimos escribiendo…

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