Despiden al Senador John McCain con la ausencia del Presidente Trump

Con la presencia de varios ex jefes de estado, como Barack Obama, Bill Clinton y George W. Bush se rindió honores fúnebres al senador norteamericano John McCain fallecido el pasado 25 de agosto luego de una dura batalla contra el cáncer. La ceremonia que se llevó a cabo en la Catedral de la ciudad de Washington estuvo llena de amigos y familiares, y con la ausencia del Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien no fue invitado como una de las últimas peticiones de McCain.

El funeral se convirtió en un acto de enmienda para el presidente  Trump.

“Mucha de nuestra política y nuestra vida pública puede parecer pequeña e irrelevante, que usa la grandilocuencia y el insulto, con polémicas falsas”, dijo Obama uno de los oradores de la cita a petición del propio senador, unas políticas, continuó, que “fingen ser valientes, pero nacen del miedo. John nos pidió ser mejores que eso”

McCain, veterano de Vietnam, guardaba fidelidad a sus ideas políticas pero no al aparato de su partido y defendía el consenso con la oposición. En los últimos años de su lucha política se convirtió en un crítico de las acciones más controvertidas de Trump, ya fuera las políticas contra los inmigrantes o su particular acercamiento al Kremlin.

Meghan McCain, hija del senador y presentadora de televisión, durante su discurso en el funeral de su padre atacó de la forma más explícita a Trump, con referencias a su eterno eslogan de “hagamos América grande de nuevo”. “La América de John McCain no necesita volver a ser grande otra vez, porque América siempre ha sido grande” “Nos reunimos aquí para llorar la muerte de la grandeza de América, la de verdad, no esa retórica barata de hombres que nunca estarán cerca del sacrificio que él ofreció voluntariamente, ni la apropiación oportunista de aquellos que vivieron vidas cómodas y privilegiadas”, recalcó la joven.

n de los matrimonios Obama, Bush y Clinton juntos resultaba elocuente, muestra de una época de códigos no escritos y protocolos presidenciales que el nuevo orden de Washington ha hecho saltar por los aires. Bush pasaba un caram

McCain se había convertido en el gran azote de Trump durante la presidencia. Con la credibilidad que le proporcionaba hacerlo desde las propias filas republicanas, criticó con dureza muchas de las actuaciones del actual presidente, quien en 2015, durante la campaña electoral, se llegó a burlar de la condición de héroe del senador por caer capturado en la guerra. Trump rechazó emitir un comunicado y elogiando al senador y quiso mantener la bandera de la Casa Blanca a media asta poco más de dos días, pero reculó por las críticas y volvió a izarla hasta el día del funeral. McCain había dejado dicho que no quería al neoyorquino en el entierro, aunque sí acudieron su hija Ivanka y su yerno, Jared Kushner, ambos asesores presidenciales, y otros miembros del Gobierno, como el jefe de gabinete, John Kelly, o el del Pentágono, Jim Mattis.

En su última carta a los estadounidenses, publicada por la familia tras la muerte, McCain llamaba a no confundir el “patriotismo” con las “rivalidades tribales”. El viejo senador parecía haberse ido en paz al otro mundo. “He amado mi vida, toda ella”, decía, “me arrepiento de cosas pero no cambiaría uno solo de mi días, en los buenos y en los malos tiempos, por el mejor de otra persona”.

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