La historia colonial de Jamestown, Virginia, suele contarse a través del arribo de los barcos ingleses a las costas de Estados Unidos, la versión de los colonos y las tensiones con los pueblos nativos americanos. Pero a veces los detalles que más sorprenden no están en los viejos documentos, sino que se encuentran en un fragmento de hueso, un diente o una marca de cuchillo que quedó atrapada en el tiempo.
Por Clarín
Durante siglos se asumió que, en los primeros años de la colonia (fundada en 1607), los animales de carga “importantes” eran los caballos. No había registros claros de otras especies destinadas a actividades de carga y descarga de mercancías.
Sin embargo, ahora un descubrimiento de la ciencia arrojaría luz sobre aquellos años. Y el dato viene con un giro dramático: un nuevo animal no solo fue parte del esfuerzo de la colonia, sino que terminó involucrado en uno de los períodos más oscuros del asentamiento: el oscuro invierno de 1609 a 1610 que hoy es recordado por su hambruna, cuando la desesperación empujó a los ingleses a decisiones extremas.
Nuevas pruebas genéticas revelan un secreto oculto en Jamestown desde 1607
Un estudio de zooarqueología publicado en Science Advances analizó restos de équidos encontrados en contextos tempranos de Jamestown, Virginia, y confirmó algo que los registros escritos no documentaban: además de caballos, los colonos ingleses también contaron con burros.
La evidencia provino de huesos y piezas dentales recuperadas por el proyecto Jamestown Rediscovery, que luego fueron estudiadas con técnicas que combinan osteología, datación y análisis biomoleculares.
La investigación buscó reconstruir el “origen” del animal y su trayectoria. Para eso, los especialistas aplicaron ADN antiguo y química isotópica en el esmalte dental, una herramienta que permite inferir dónde se crió un animal según las señales químicas que deja el ambiente en su organismo.
Esa combinación llevó a una conclusión llamativa: el burro no habría salido de Gran Bretaña. La firma genética y los isótopos apuntan a un origen compatible con Iberia o África occidental, y el patrón también podría coincidir con una escala caribeña durante el viaje atlántico.
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