EFE
El peligroso accidente de Bearman en Japón, las duras críticas abanderadas por Fernando Alonso y una amenaza en firme de retirada de Max Verstappen. La F1 se enfrenta a una crisis sin precedentes provocada por la nueva reglamentación y ya estudia medidas urgentes para frenar la sangría.
Por: El Español
En mitad del caos abierto desde varios frentes en el circuito de Suzuka, la FIA ha intervenido con la publicación de un comunicado oficial. En él se detalla que durante el mes de abril, sin carreras tras la suspensión de los Grandes Premios de Arabia Saudí y Baréin, habrá una serie de reuniones urgentes.
En ellas, es oficial, se pondrán sobre la mesa las bases de la regulación que entró en vigor este 2026. Una evaluación en toda regla para ver si estas normas hay que cambiarlas en pos del espectáculo y también de la seguridad de los propios pilotos.
Así, la FIA avisa en su comunicado que «cualquier posible ajuste, en particular los relacionados con la gestión energética, requiere una simulación cuidadosa y un análisis detallado». Y adelanta que, en el escenario actual, «cualquier especulación sobre la naturaleza de los posibles cambios sería prematura».
Ante el panorama, sin embargo, es fácil de adivinar que vendrán cambios, que podrán aliviar más o menos las quejas de los equipos y, sobre todo, los pilotos.
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