Para Colombia reabrir la frontera es un suicidio

Así califica la  vicepresidenta de Colombia, Marta Lucía Ramírez, la intención de algunos de considerar la posibilidad de reabrir los pasos fronterizos en medio de una pandemia que está afectando a más de 200 países.

Ramírez dijo además que la comunidad internacional no ha hecho tanto como había prometido para encarar el drama de los cerca de dos millones de venezolanos que se han refugiado en su país.

“Yo sí quiero resaltar que la comunidad internacional es de mucho blablablá y poca efectividad, mucho de palabra y poca solidaridad con los venezolanos que están acá en Colombia”, dijo Ramírez, en una entrevista con nuestros aliados de la Voz de América.

Según la vicepresidenta, Colombia ha dado un “ejemplo de solidaridad” con los venezolanos, al asumir con fondos propios, el 90% de la atención humanitaria ofrecida a los migrantes.

Resaltó, además, que Colombia ha destinado “una cifra muy superior a los 200 millones de dólares” de fondos propios para aliviar la situación de los refugiados venezolanos.

Esa solidaridad ha continuado, aseguró, a pesar del reto que para Colombia representa el brote del nuevo coronavirus. “Uno no podría repartir ayuda humanitaria a los colombianos y no dársela a los venezolanos”, dijo.

A pesar de estos esfuerzos, más de 3.000 venezolanos han decidido regresar a su país. Colombia ha dispuesto canales humanitarios para facilitar su traslado hacia la zona fronteriza.

“Los que quieran volver voluntariamente a su país los apoyamos, pero Colombia no los está expulsando como han hecho otros, ni les ha cerrado los espacios como han hecho otros”, aclaró.

Según cifras oficiales, el 90% de los venezolanos en Colombia trabajan en la economía informal. Según la representante del gobierno, la ayuda a este segmento de la población se mantendrá durante la pandemia, pero recomendó que, por muy humilde que sean sus operaciones, busquen cómo formalizarse.

Ramírez también se refirió al cierre de las fronteras colombianas, una medida cuyo impacto podría afectar especialmente a Venezuela.

“Abrir en este momento el espacio a la llegada de nuevos venezolanos es prácticamente un suicidio, no podemos hacerlo”, concluyó.

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