Una isla de un tercio del tamaño de Manhattan controla prácticamente todas las exportaciones de petróleo crudo iraní, y los expertos dicen que su destino podría ser esencial para el final del juego del presidente Trump con Teherán.
Por New York Post
La isla de Kharg está situada a unas 16 millas de la costa iraní en el Golfo Pérsico, lo que dificulta su defensa y facilita su aislamiento, lo que al parecer ha llamado la atención de los planificadores de la administración.
“La isla Kharg gestiona aproximadamente el 90% de las exportaciones de petróleo crudo de Irán. Eliminarla implica recortar el presupuesto militar, además de cortar los servicios básicos que sustentan el funcionamiento de la sociedad iraní”, declaró Mohammed Soliman, investigador principal del Instituto de Oriente Medio con sede en Washington D. C.
“Perder a Kharg, incluso por unas pocas semanas, creará simultáneamente una crisis de seguridad y social en Irán. Teherán no puede elegir con cuál de los dos lidiar primero”, declaró Soliman, autor de “Asia Occidental: Una Nueva Gran Estrategia Estadounidense en Oriente Medio”.

El déficit de ingresos ascendería a miles de millones mensuales. La moneda se desplomaría aún más, la inflación se dispararía, los subsidios se reducirían, y esto añadiría más presión al país, sin una forma rápida de detener la hemorragia.
La toma de la isla no es tanto una cuestión de si se hará sino de cuándo, dijo a The Post una fuente cercana a la administración, dada su naturaleza crítica para el resultado de la guerra.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) están ansiosas por tomar el control antes de lo que los comandantes estadounidenses consideran necesario, añadió la fuente. Estados Unidos preferiría seguir centrándose en eliminar la capacidad ofensiva de Irán antes de tomar Kharg.
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