A unos pasos de las cálidas y transparentes aguas del mar Caribe, lleno de tonalidades azul turquesa y esmeralda, en la isla de Margarita en Venezuela, un apartamento podía conseguirse por entre US$ 15.000 y US$ 20.000 en 2019. El sector inmobiliario en Venezuela pasó años reprimido, pero desde 2024 comenzó a presentar cierta mejora, en sintonía con un leve crecimiento de la economía del país. Tras el ataque militar estadounidense en el que fueron detenidos Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, el sector inmobiliario mostró un claro repunte en la recuperación de sus precios de venta en medio de expectativas de cambios y de inversiones petroleras.
Por: CNN
Economistas consultados por CNN destacan que el cambio tiene lugar frente a una base poblacional muy deprimida en términos económicos y en un contexto político todavía frágil, por lo que el impulso luce más coyuntural que estructural.
Luis Gómez, asesor inmobiliario en Margarita, dijo a CNN que algunos apartamentos que estaban a la venta en US$ 35.000 en diciembre fueron vendidos a mediados de enero en US$ 53.000. Describe que hubo un primer “incremento explosivo” en el sector de 20% promedio entre septiembre y diciembre de 2025, en coincidencia con la aparición de los buques militares estadounidenses en el Caribe. Luego, en enero de 2026, tras el derrocamiento de Maduro, los inmuebles se dispararon desde un 30% y, en algunos casos, en lo que define como “de una forma desmedida”, hasta en 100%.
Gómez afirma que actualmente hay mucha demanda y poca oferta en Venezuela en general. En el caso de su cartera de clientes, más de la mitad del inventario salió del mercado por decisión de los dueños, a la espera de “calma y definición”. Los que se quedaron decidieron aumentar el precio. Tras el aumento, quedan solo unos pocos apartamentos con vista al mar por debajo de los US$ 70.000.
Duda mucho que los inmuebles bajen de precio y considera que, una vez el mercado convalide la oferta de venta, continuarán subiendo en el país, porque esas propiedades siguen estando a su criterio muy por debajo de su valor real con montos que no dan ni para cubrir los gastos de construcción.
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