Eliminar al líder y alcanzar un acuerdo con figuras del propio aparato estatal para construir una relación política y comercial favorable a Estados Unidos.
Por BBC
Esa es, en esencia, la estrategia que ha permitido al presidente Donald Trump abrir una nueva etapa de cooperación con el gobierno de Caracas tras la captura del exmandatario Nicolás Maduro a principios de enero.
Sin embargo, lo que en Venezuela ha ocurrido con una fluidez sorprendente se plantea mucho más complicado para el caso de Irán.
Estados Unidos e Israel han acabado con el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, y algunas de las principales figuras de poder de la República Islámica tras varios días de ataques aéreos que han desatado una guerra de dimensión regional en Medio Oriente.
Trump ha sugerido que el resultado podría asemejarse al logrado en Venezuela e incluso ha insinuado que podría surgir en Teherán un gobierno, y especialmente un nuevo líder, dispuesto a cooperar con Washington.
«Tengo que estar involucrado en su nombramiento, como con Delcy en Venezuela», declaró el presidente de Estados Unidos este jueves, días después de definir la actual situación en Caracas como «el escenario perfecto» para Irán.
Sin embargo, trasladar esa estrategia al país persa presenta importantes retos: está mucho más poblado (unos 92 millones de habitantes frente a 28 millones en Venezuela) y cuenta con un potente ejército, una élite clerical fundamentalista y una sociedad heterogénea en la que confluyen diversas corrientes e identidades sociales y religiosas, incluidas minorías separatistas.
¿Puede, entonces, Estados Unidos replicar en Irán su fórmula de transición de poder en Venezuela?
La Defensa
La comparación entre Venezuela e Irán revela profundas diferencias, empezando por la propia naturaleza de las operaciones militares de Washington en ambos escenarios.
En Caracas fue una incursión rápida y limitada: el pasado 3 de enero fuerzas especiales estadounidenses bombardearon objetivos militares y capturaron a Nicolás Maduro, que fue trasladado a Nueva York junto a su esposa para enfrentar cargos de narcotráfico y terrorismo.
Apenas unos días después, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió el poder de forma interina y las instituciones del Estado venezolano siguieron funcionando.
El ataque contra Irán ha sido muy diferente: Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva mucho más amplia contra la estructura militar y política del país con ataques contra miles de objetivos, desde instalaciones de misiles hasta centros de mando, que acabaron con la vida del ayatolá Jamenei y otros altos cargos del régimen.
La operación ha desencadenado una nueva guerra en Oriente Medio que amenaza con propagarse e impactar la economía y la seguridad a escala global.
«No creo que la estrategia de Venezuela sea realista en Irán», explica a BBC Mundo el analista iraní-estadounidense Sina Toosi, investigador principal del Center for International Policy, con sede en Washington DC.
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