El dirigente opositor venezolano Freddy Superlano volvió a hablar en libertad luego de permanecer casi 18 meses detenido por el régimen venezolano.
En una entrevista para lapatilla, el político relató las condiciones de su encarcelamiento, denunció prácticas de tortura psicológica en las cárceles del país y reflexionó sobre el momento político que vive Venezuela tras la caída de Nicolás Maduro y el nuevo escenario de poder en Caracas.
Superlano fue detenido el 30 de julio de 2024, apenas dos días después de las elecciones presidenciales de ese año, luego de denunciar irregularidades en los resultados electorales y difundir actas que demostraban la victoria de Edmundo González. Las autoridades lo acusaron de instigación pública, resistencia a la autoridad e incitación al odio. Tras pasar por el centro de detención del Helicoide y posteriormente por la cárcel de máxima seguridad de El Rodeo I, fue liberado a finales de febrero de 2026.
“La libertad es sentirse vivo”
Para el dirigente opositor, la experiencia de recuperar la libertad después de más de un año de encierro tiene un significado mucho más profundo que el que tenía antes de ser detenido.
“Para mí la libertad es vivir”, afirma. Explica que durante el tiempo en prisión comprendió que la privación de libertad no es solo física, sino también emocional y familiar.
“Cuando estás allí entiendes que la cárcel no solo te limita a ti. Termina arrastrando también a tus familiares, a tus seres queridos. La libertad comienza a tener un significado mucho más amplio: es poder sentirla, olerla, sentirse vivo”.
Durante su detención, asegura que permaneció largos periodos en aislamiento, sin visitas y sin comunicación telefónica con su familia. Según su testimonio, pasó más de 18 meses sin poder hablar con su esposa ni con sus seres queridos.
Comparación con el caso de Maduro
Superlano también se refirió a las denuncias hechas por voceros del chavismo sobre supuestas violaciones de derechos contra Nicolás Maduro en Estados Unidos. Para el dirigente opositor, la comparación evidencia la diferencia entre un sistema judicial y el trato recibido por los presos políticos en Venezuela.
“Nicolás tiene derecho a defensa privada, puede hablar con su familia. Nosotros no tuvimos nada de eso”, señaló.
Según su relato, durante su encarcelamiento no se le permitió tener visitas ni llamadas telefónicas durante largos períodos, y tampoco pudo designar abogados privados para su defensa.
Incluso recuerda una conversación con un oficial de seguridad que le dijo que la autorización para visitas o llamadas dependía de órdenes provenientes de los niveles más altos del poder político.
Denuncias sobre El Rodeo I
Uno de los testimonios más impactantes de la entrevista tiene que ver con las condiciones de reclusión en El Rodeo I, donde Superlano estuvo detenido durante los últimos meses de su cautiverio.
El dirigente describió el centro penitenciario como un sistema diseñado para aplicar un régimen de máxima presión psicológica sobre los presos políticos.
“Eso es más un campo de concentración que una cárcel”, afirmó.
Durante su permanencia allí, asegura haber perdido 23 kilos de peso debido a las condiciones del encierro.
Superlano explicó que dentro de la prisión existe un régimen especial de máxima seguridad, donde los detenidos permanecen en aislamiento prolongado y sometidos a estrictos protocolos.
Según su relato, algunos presos son enviados a áreas de castigo conocidas como “piso 4” o “la cámara del tiempo”, donde pueden permanecer aislados durante más de 40 días.
Tortura psicológica
Más allá de las condiciones físicas, el dirigente denunció que una de las prácticas más frecuentes dentro de la prisión es la tortura psicológica.
Entre los métodos utilizados, mencionó la exposición obligatoria a programas de propaganda política del gobierno.
“Todos los jueves nos ponían durante horas el programa de Diosdado Cabello. Antes también ponían los programas de Maduro o de otros voceros del régimen”, explicó.
Según su testimonio, en algunos casos los presos castigados debían escuchar varios programas seguidos como forma de presión psicológica.
Además, describió un ambiente permanente de hostilidad en el que los detenidos eran trasladados siempre encapuchados y vigilados por funcionarios con el rostro cubierto.
Incluso las visitas familiares se realizaban bajo estas condiciones, con los familiares también encapuchados para impedir que supieran dónde se encontraban dentro del centro de reclusión.
Situación de otros presos políticos
Superlano también alertó sobre la situación de otros detenidos que permanecen en El Rodeo I, algunos de ellos con graves problemas de salud.
Mencionó el caso de varios presos militares que, según dijo, no han recibido atención médica adecuada.
Por esta razón, insistió en la necesidad de que organismos internacionales como la Cruz Roja puedan ingresar a estos centros penitenciarios para evaluar las condiciones de los detenidos.
Solidaridad con las familias de presos
Tras recuperar la libertad, Superlano aseguró que uno de sus primeros actos fue visitar nuevamente las inmediaciones de la cárcel de El Rodeo para reunirse con familiares de presos políticos que continúan protestando en las afueras.
“Estamos obligados, más que como políticos, como expresos políticos, a acompañar a las familias”, afirmó.
Para el dirigente, visibilizar la situación de los presos políticos es una condición indispensable para avanzar hacia cualquier proceso de reconciliación nacional.
“Para hablar de reconstrucción y reencuentro en Venezuela es necesario liberar primero a los presos políticos”, señaló.
El clima político en Venezuela
Superlano también compartió sus impresiones sobre el ambiente político que encontró al regresar a su estado natal, Barinas.
Aunque reconoce que el miedo sigue presente en muchos sectores, cree que comienza a disminuir gradualmente.
Como ejemplo, contó que aún no ha podido ofrecer entrevistas en radios locales porque muchos directores de emisoras prefieren esperar antes de asumir riesgos.
Sin embargo, afirma que percibe en la población una mezcla de incertidumbre y esperanza.
“La gente tiene incertidumbre porque nadie sabe exactamente qué va a pasar, pero también hay esperanza. La gente quiere reencontrarse, quiere volver a construir el país”, dijo.
El rol de María Corina Machado
Sobre el papel de María Corina Machado en el proceso político actual, Superlano considera que su principal responsabilidad será unificar a las fuerzas democráticas y construir un acuerdo político amplio antes de cualquier elección.
Según su visión, primero debe lograrse un consenso entre los distintos sectores sobre la ruta política del país, las reformas necesarias y la forma de organizar un eventual proceso electoral.
“Necesitamos un gran acuerdo político antes de hablar de elecciones”, afirmó.
Elecciones para legitimar el poder
Superlano también cuestionó la legitimidad del actual poder político en Venezuela tras la salida de Maduro.
“Si Maduro era ilegítimo, Delcy es más ilegítima”, sostuvo.
A su juicio, el país necesitará un proceso electoral amplio que permita legitimar nuevamente todas las instituciones del Estado.
“Al final del camino esto desemboca en una elección, y será entonces la gente quien decida”, señaló.
Ese proceso, dice, debería incluir la elección de la presidencia, la Asamblea Nacional y los demás poderes regionales y municipales.
Un optimismo nacido en la cárcel
Pese a todo lo vivido, Superlano asegura que sale de prisión con una visión optimista sobre el futuro de Venezuela.
Afirma que el encierro le enseñó que incluso en las circunstancias más difíciles es necesario mantener la esperanza.
“Uno se convierte en un militante del optimismo”, dice.
Para el dirigente opositor, el sacrificio de quienes han pasado por la cárcel por razones políticas tiene un propósito claro: la lucha por la democracia.
“Llegamos allí porque nos convertimos en un estorbo para la dictadura”, concluyó. “Pero este país bien vale la pena”.

