El 17 de marzo de 2026 queda marcado como una fecha histórica para el deporte venezolano. Una ola de alegría, euforia y orgullo colectivo recorre el país tras el triunfo de la selección en la final del Clásico Mundial de Béisbol.
Por la patilla.com
En las calles de la «Tierra del Sol Amada» resonaron las gaitas y las caravanas de vehículos que celebraban con sus cornetas, el marcador de 3 carreras por 2 ante la selección de Estados Unidos.
Uno de los protagonistas, Wilyer Abreu, es un marabino nacido en el sector Sabaneta. El hoy jardinero de los Medias Rojas de Boston, quien ya brilla en las Grandes Ligas con dos Guantes de Oro, fue el encargado de conectar un jonrón en el quinto inning que silenció al loanDepot Park de Miami y puso a celebrar a todo un país.
Para los zulianos, este triunfo tiene un sabor especial: Abreu es producto de la esencia pura del béisbol nacional y regional.
Se formó en las Pequeñas Ligas de Coquivacoa, pasó por las filas de Cantv y Sierra Maestra, y dio sus primeros pasos profesionales en Venezuela con las Águilas del Zulia.

«Ver a un ‘aguilucho’ de pura cepa decidir la final del Clásico Mundial frente al Dream Team de los Estados Unidos es la culminación del sueño de todo fanático en el estadio Luis Aparicio ‘El Grande’», comentó emocionado su padre, Wilmer Abreu.
Don Wilmer recordó que detrás de ese cuadrangular de 414 pies, existe años de esfuerzo en los clubes deportivos del estado Zulia.
«El éxito de Wilyer es el triunfo de la disciplina y el apoyo familiar», afirmó conmovido.
El mensaje del padre del grandeliga fue también una invitación directa a los representantes de los nuevos prospectos zulianos.

«No los dejen solos. Nuestro rol es ser el motor de su dedicación. ¡A celebrar, que el trofeo ya está en casa!» dijo.
Hoy, el joven que se curtió en los estadios de Maracaibo se asienta en el Olimpo del béisbol. Entre el calor de la ciudad y el orgullo regional, Wilyer Abreu demuestra que la garra zuliana no tiene fronteras.

