Un nuevo proyecto de ley presentado este mes en la Asamblea General de Tennessee ha generado un debate nacional, al proponer que el aborto empiece a ser tratado judicialmente como un homicidio de primer grado, con penas que incluirían la cadena perpetua e incluso la pena de muerte.
Por Semana
El senador estatal republicano Mark Pody presentó el proyecto junto con el miembro de la Cámara de Representantes de Tennessee, Jody Barrett, impulsando las iniciativas complementarias que tienen como fin reducir los casos de aborto en el país con un castigo severo.
Esta propuesta se veía venir, ya que en proyectos previos, el aborto era mencionado por los legisladores como “homicidio prenatal”, lo que, según los expertos en derechos reproductivos y críticos de legislación, generaría consecuencias como las que ahora se están proponiendo.
En 2022, la Corte Suprema de Estados Unidos eliminó el derecho federal al aborto; sin embargo, antes de esta determinación, Tennessee ya contaba con una de las prohibiciones más estrictas del país. Era regulada por la ley Human Life Protection, que solo permitía la práctica en circunstancias limitadas para proteger la vida de la madre.
De ser aprobada la nueva propuesta, se elevarían drásticamente las sanciones y se ampliaría el alcance de la ley para incluir a las mujeres como posibles sujetos procesales por homicidio fetal.
Condiciones de la propuesta legislativa
Según lo han informado diferentes medios estadounidenses, esta nueva propuesta redefiniría el concepto, por lo que eliminaría protecciones legales que actualmente están vigentes para mujeres embarazadas.
No obstante, los doctores y proveedores médicos que interrumpan un embarazo voluntariamente también enfrentarían las consecuencias máximas de la pena bajo el Código Penal de Tennessee.
No tendrían posibilidad de libertad condicional y se enfrentarían a las mismas sanciones que los acusados de homicidio con premeditación y asesinato agravado en el estado.
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