El LoanDepot Park de Miami se vistió de tricolor para ser testigo de un debut electrizante en el Clásico Mundial de Béisbol. La selección nacional, con un pitcheo hermético y una ofensiva oportuna, se impuso con autoridad 6 carreras por 2 ante los Países Bajos, dejando claro que este equipo tiene la mira puesta en lo más alto del podio.
Por: Luis Eduardo Martínez | lapatilla.com
Desde el primer play ball, la voz de mando la llevó el conjunto tricolor. La ofensiva criolla no perdió tiempo y madrugó al abridor Antwone Kelly; El de la Sabana, Ronald Acuña Jr. encendió la mecha de inmediato con un soberbio doblete y Luis Arráez, con la jerarquía que lo caracteriza, trajo la primera rayita con un sencillo que burló el cuadro adentro de los europeos.
Aunque el abridor Ranger Suárez permitió el empate momentáneo en el segundo tramo tras un hit de Drew Jones, la respuesta nacional fue inmediata y con una fuerza ensordecedora. El joven Javier Sanoja se presentó ante el mundo de la mejor manera: conectando un estacazo de vuelta completa por todo el jardín izquierdo que le devolvió la ventaja a la selección nacional, una diferencia que el pitcheo venezolano se encargaría de proteger a sangre y fuego.
El dominio del bullpen y la emboscada del quinto
El cuerpo de relevistas estuvo imperial. Tras la sólida labor de Suárez (quien se acreditó la victoria), desfilaron por la lomita Eduard Bazardo y Luinder Ávila, retirando entradas sin mayores contratiempos y manteniendo el control del diamante.
Pero el momento que hizo estallar las gradas de Miami fue el quinto inning. Lo que comenzó con una paciencia admirable —boletos y un toque de bola magistral de Maikel García para llenar las bases— terminó en una auténtica fiesta de batazos. Luis Arráez negoció boleto para traer una «de caballito», y luego apareció la figura de Wilson Contreras, quien con un sencillo de oro remolcó dos más. Wilyer Abreu se unió al festín impulsando a Arráez para cerrar un rally de cuatro carreras que sentenció el destino del juego y puso el 6-1 parcial en la pizarra.
Temple en el cierre para asegurar el triunfo
Los neerlandeses intentaron reaccionar en el sexto aprovechando un par de desatenciones, pero el ingreso de José Buttó fue providencial para apagar el fuego. De ahí en adelante, el juego fue un monólogo de efectividad criolla. Andrés Machado en el octavo y Daniel Palencia en el noveno bajaron la santamaría con autoridad, este último recetando dos ponches que sellaron el primer triunfo de Venezuela en la sexta edición del Clásico.

