Leicester City enfrenta una crisis financiera tras confirmar su descenso a la tercera división del fútbol inglés. El empate 2-2 frente al Hull City selló la caída del equipo a la League One, siendo apenas la segunda vez en la historia del club que compite en ese nivel. Entre los seguidores en el King Power Stadium, algunos expresaron su frustración y otros guardaron silencio ante la nueva situación de un conjunto que, en tan solo dos años, abandonó la élite inglesa para perderse en el ascenso.
La situación económica de los Foxes es delicada. Según el especialista en economía del fútbol Kieran Maguire, el club agotó sus pagos por descenso de la Premier League al adelantar esos ingresos a través de un préstamo bancario. Esta maniobra redujo significativamente los recursos disponibles para la próxima temporada y complica la gestión de contratos de salarios elevados.
Maguire explicó que el Leicester cobró sus últimos pagos de paracaídas en enero, al solicitar un préstamo sobre ese ingreso futuro; como resultado, solo recibirá dos millones de libras en derechos televisivos el año que viene, de acuerdo con declaraciones recogidas por FourFourTwo.
El futuro próximo depende de la capacidad directiva para liquidar los contratos de mayor costo y reestructurar las finanzas en un contexto de ingresos mínimos. La presencia en plantilla de futbolistas con salarios incompatibles con la League One representa uno de los principales retos de viabilidad.
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