Christina Koch (Grand Rapids, 47 años), especialista de misión en Artemis 2, está a punto de batir un récord histórico junto a sus compañeros Reid Wiseman, Victor Glover y Jeremy Hansen. Un récord que también la convertirá en la primera mujer en viajar alrededor de la Luna y la primera que más se alejará de la Tierra hasta el momento. Este nuevo hito, donde también viajan el primer hombre negro y el primer canadiense, simboliza un cambio en la exploración espacial y abre la puerta a misiones más inclusivas y representativas en el futuro. Al escapar de la órbita terrestre en dirección a la Luna, ya se había convertido en la mujer que más lejos de nuestro planeta ha viajado nunca.
Por El País
Es la primera vez en 50 años que una mujer participa en un viaje lunar, el primer paso necesario para que crezca la presencia de más mujeres en misiones al espacio, incluida la primera que volverá a pisar la Luna en los próximos años y la que lleve por primera vez humanos a Marte. “Viajar a Marte y responder algunas de las respuestas fundamentales que tenemos es una de las cosas más importantes que debemos hacer en la NASA y para ello tenemos que ir a la Luna primero. Necesitamos probar las tecnologías necesarias para una misión en el espacio profundo y es por eso que estoy tan emocionada de lo que hay en el horizonte con la Misión Artemis”, señaló Koch durante una entrevista realizada por la NASA en 2020 desde la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés).
Para lograr ser la primera mujer en viajar a la Luna, la astronauta ha combinado a lo largo de su vida la formación científica y operativa en misiones espaciales con el entrenamiento extremo en entornos aislados. Koch es ingeniera eléctrica y tiene un doctorado honoris causa por la Universidad de Carolina del Norte. Antes de ser astronauta, se dedicó tanto al desarrollo de instrumentos para la ciencia espacial como para la ingeniería de campo en entornos científicos remotos.
Su carrera comenzó como ingeniera eléctrica en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, donde trabajó en el desarrollo de instrumentos para varias misiones. También ha sido investigadora en Groenlandia, Alaska y la Antártida, lo que la obligó a pasar un invierno polar completo, aislada durante largos periodos de tiempo y en condiciones extremas. A lo largo de su carrera ha trabajado en el departamento espacial del laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, donde contribuyó al desarrollo de instrumentos para misiones como Juno y las sondas Van Allen, entre otros cargos.
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