Caracas.- El Sistema Patria inicia esta primera semana de febrero la entrega de bonos dirigidos a distintos sectores priorizados de la población venezolana, correspondientes al período del 2 al 8 de febrero.
Entre los pagos destacan el Bono Único de Corresponsabilidad, por 24.000 bolívares, destinado a trabajadores de empresas estratégicas del Estado; el Bono Único Familiar, de 4.800 bolívares, para jefes de hogar registrados; la Beca Universitaria, de 1.800 bolívares, para estudiantes de educación superior; y la Beca de Enseñanza Media, de 1.200 bolívares, para estudiantes de secundaria.
El Bono Único de Corresponsabilidad, cuyo pago comenzó el 30 de enero, se entrega a los trabajadores de empresas estratégicas del Estado, mientras que las becas y el bono familiar están dirigidos a estudiantes y a hogares registrados en el sistema.
Los ciudadanos pueden verificar la asignación de estos beneficios ingresando al portal oficial patria.org.ve, en la sección Protección Social, donde podrán revisar los bonos disponibles en el Monedero Patria. Mantener los datos personales actualizados es clave para garantizar la correcta recepción de los pagos.
No es suficiente
A pesar de estos pagos, voces como la del economista José Guerra y organizaciones como la Red Sindical Venezolana advierten que los bonos no son suficientes para cubrir las necesidades básicas de las familias.
La Red Sindical Venezolana advirtió que la política actual de pagos en Venezuela depende en gran medida de bonificaciones que no se reflejan en prestaciones, vacaciones, utilidades ni seguridad social, afectando a la mayoría de los trabajadores.
La organización planteó que estos beneficios —como el cestaticket o el bono de guerra económica— deberían integrarse al salario base, para reconstruir escalas salariales y garantizar derechos contractuales. Además, propusieron un Plan de Recuperación Salarial que considere la capacidad real del país y se alinee con los recientes anuncios económicos y petroleros del Ejecutivo.
Por su parte, el economista José Guerra considera que el salario mínimo en Venezuela debe ajustarse progresivamente para acercarse a un monto que cubra necesidades básicas, pero manteniendo coherencia con la capacidad económica del Estado. Propone que el salario podría iniciar en 100 dólares, subir a 120 dólares al final del primer semestre y continuar aumentando de forma gradual, tomando como referencia los ingresos petroleros del país.

