Caracas.- La Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro) presentó este miércoles 15 de abril una hoja de ruta con exigencias para el Ejecutivo Nacional, advirtiendo que la operatividad del campo y la soberanía alimentaria dependen de una atención inmediata a cuatro desafíos estructurales relacionadas con la fijación del precio del maíz, seguridad física y jurídica, financiamiento y freno al contrabando que afecta a los productores de Los Andes.
“Es hora realmente de que quienes llevan las riendas del país entiendan que el campo merece el mismo nivel de atención estratégica, la misma inversión y la misma seguridad jurídica que hoy se le está otorgando a los hidrocarburos y a la minería. El petróleo puede ser precisamente la energía de hoy, pero la agricultura es la vida de siempre”, dijo el presidente del ente, Osman Quero, durante una rueda de prensa.
El vocero enfatizó que, sin una producción nacional protegida del contrabando y la violencia, y sin un financiamiento a la altura del potencial nacional, no habrá una recuperación económica real ni duradera en el sistema agropecuario. Si bien Quero ratificó que los productores se mantienen en sus unidades de trabajo, la estabilidad del sistema requiere que las promesas de diálogo se traduzcan en acuerdos firmados que otorguen seguridad jurídica y física en cada hectárea del territorio nacional.
Precios del maíz
La primera petición del sector es la formalización inmediata de los precios para el maíz, con el fin de concretar los anuncios realizados recientemente por el Ministerio de Agricultura. Fedeagro recordó que se mencionó un precio de referencia de 360 dólares por tonelada para el maíz blanco y 320 dólares por tonelada para el amarillo.
El gremio exige que también se formalice el mecanismo de pago mediante la concertación directa con la agroindustria, utilizando la tasa de cambio del USDT como referencia cuando el pago se realice en bolívares, un sistema que ya se aplica con éxito en el sector arrocero.
Quero advirtió que, mientras el sector del arroz ya resolvió sus mecanismos de recepción y pago, los productores de maíz están “a las puertas de la cosecha” y no pueden quedar en un “vacío de negociación”. Indicó que en zonas de Barinas y Portuguesa ya se inició la siembra, por lo que la urgencia de establecer reglas claras es vital para evitar contratiempos en el flujo de caja de los agricultores. Para el gremio, el Ministerio de Agricultura, como ente rector, debe asegurar que las decisiones tomadas tengan continuidad.
Necesidad de financiamiento y acceso a divisas
La reactivación del financiamiento bancario es otra de las necesidades urgentes para la expansión del campo. Fedeagro estima que se requieren 320 millones de dólares exclusivamente para la inversión en semillas, fertilizantes y agroquímicos para este ciclo de siembra de maíz. Quero calificó esta suma como “totalmente manejable” para las capacidades del país, pero lamentó que la ausencia de una cartera agrícola robusta limite el acceso real a insumos.
Además, señaló que existe una necesidad de financiamiento mayor para atacar la obsolescencia de la maquinaria agrícola, la cual afecta directamente los rendimientos por hectárea.
El acceso a las divisas también forma parte de las demandas de Fedeagro. El gremio denunció que la cantidad de dólares ofrecida en las subastas de la banca ha sido insuficiente para cubrir los requerimientos de insumos.
Quero explicó que el sector agrícola no puede competir en igualdad de condiciones con otros rubros de mayor rentabilidad, ya que la producción de alimentos tiene un “techo” marcado por el poder adquisitivo del consumidor venezolano. Por esta razón, solicitan una asignación puntual y diferenciada de divisas para la producción de alimentos, evitando que los productores se salgan de sus estructuras de costos al comprar dólares a precios excesivos.
Seguridad en el eje andino y cese de la violencia
Las peticiones de Fedeagro también se centran en la protección física de los productores y de su producción frente a amenazas externas e internas. Es imperativo, según el gremio, ejecutar acciones contundentes para frenar el contrabando de verduras y hortalizas que afecta a los estados Táchira, Mérida y Trujillo.
Quero lamentó que la competencia desleal desplace la cosecha nacional con productos que ingresan al país sin ningún tipo de control fitosanitario ni arancelario, comprometiendo directamente el sustento de las familias productoras.
Asimismo, Fedeagro exigió el cese de la violencia en el campo y denuncia la vulnerabilidad de los productores ante ataques en zonas rurales, con especial énfasis en el estado Guárico. El vocero reconoció que muchos productores tienen temor de hacer pública su situación personal, pero afirmó que para el gremio es “intolerable” que ocurran estos hechos, sin importar el número de víctimas.
“Sin orden, sin protección a la integridad física de quienes ejecutan y trabajan el campo venezolano, la soberanía alimentaria se mantiene en riesgo”, advirtió Quero.
El gremio recordó que el sistema agroalimentario es la actividad económica principal en 17 estados del país, por lo que cualquier afectación a la seguridad física o jurídica impacta la economía regional de la mayoría del territorio nacional. En ese sentido, Fedeagro pide al Ministerio de Agricultura responder a estas exigencias para permitir que el sector rompa los techos de producción actuales y alcance su verdadero potencial.
Finalmente, Fedeagro ratificó el compromiso de los productores con la alimentación del país, pero destacó que este esfuerzo no puede ser sostenible si no se garantiza que el campo reciba el mismo trato estratégico que otros sectores. La organización insiste en que la recuperación económica de Venezuela pasa necesariamente por proteger la producción nacional de la violencia y el contrabando, mientras se asegura el flujo de capital necesario para modernizar el parque tecnológico agrícola y asegurar la siembra de los rubros estratégicos.
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